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La alimentación saludable y su relación con la felicidad de los niños

dic. 05, 2020

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Oct. 21, 2020

De acuerdo con un estudio reciente, la alimentación saludable está relacionada con el desarrollo de una mejor autoestima y menores problemas emocionales con compañeros de la edad, tales como no tener muchos amigos o ser molestado por otros, independientemente del peso del niño. Una mejor autoestima se relaciona con una mayor disciplina en seguir una alimentación sana.

El autor correspondiente del artículo, la Dra. Louise Arvidsson, comenta: “Observamos que niños entre 2 y 9 años de edad suelen acoplarse mejor a regímenes alimenticios y a presentar un mejor bienestar emocional, lo cual incluye menores problemas emocionales, mejores relaciones con otros niños y una mayor autoestima durante los dos años subsecuentes. Nuestros hallazgos sugieren que una dieta sana puede mejorar el bienestar general de los niños.”

Tras examinar a 7,675 niños de 2 a 9 años de edad de ocho países europeos—Bélgica, Chipre, Estonia, Alemania, Hungría, España y Suecia—, los investigadores se dieron cuenta de que un mayor Índice de Adherencia Alimentaria Saludable (HDAS, por sus siglas en inglés) al inicio del periodo de estudio estaba asociado con una mejor autoestima, menos problemas emocionales y con compañeros durante los dos años siguientes.

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El propósito del HDAS es promover la adherencia a protocolos de alimentación saludable, los cuales promueven la limitación de azúcares refinados, reducir el consumo de grasas e incentivar el consumo de frutas y verduras. Un HDAS alto indica una mejor adhesión a estos protocolos, es decir, a una alimentación saludable. Estos protocolos fueron los mismos para los ocho países involucrados en el estudio.

Los autores notaron que una mayor autoestima al inicio del periodo de estudio estaba asociada con un HDAS más alto en los dos años siguientes, y que estas asociaciones entre el HDAS y el bienestar era similar entre niños con un peso idóneo y otros con sobrepeso.

La Dra Arvidsson agregó: “Fue sorprendente descubrir que la relación entre la dieta y bienestar de los niños en los dos años siguientes fuera era independiente de su posición socio-económica y peso.”

Los autores utilizaron datos del Estudio de Identificación y Prevención de los Efectos sobre la Salud Inducidos por la Dieta y el Estilo de Vida en Niños (IDEFICS, por sus siglas en inglés), un estudio de cohorte que tuvo como objetivo comprender cómo prevenir el sobrepeso infantil tomando a consideración los múltiples factores que contribuyen en ello.

A inicio del periodo de estudio, se les pidió a los padres que reportaran qué tan seguido sus hijos comían ciertos alimentos de una lista con 43 opciones. Dependiendo del consumo de estos alimentos, los niños obtenían un puntaje de HDAS. Su estado psicosocial se valoró de acuerdo con la autoestima, la relación con sus padres, otros compañeros y bienestar emocional que los padres reportaron en los cuestionarios correspondientes. Otras medidas como altura y peso también se tomaron en cuenta. Todos los cuestionarios y medidas se repitieron dos años después.

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Este estudio es el primero en analizar componentes individuales incluidos en el HDAS y su relación con el bienestar de los niños. Los autores observaron que el consumo de pescado, siguiendo los lineamientos establecidos (de 2 a 3 veces por semana), guardaba relación con una mayor autoestima y una menor presencia de problemas con compañeros o de índole emocional. El consumo de alimentos integrales se relacionó con la disminución de problemas con compañeros.

Además, se descubrió que estas asociaciones pueden tener dos vías: un mayor bienestar se relacionó con un mayor consumo de frutas y verduras, azúcares y grasas dentro de los lineamientos o una mayor autoestima con el consumo de azúcares dentro de los lineamientos; la mejoría en relaciones con los padres se ligó con el consumo de frutas y verduras de acuerdo a los lineamientos; y una menor presencia de problemas con compañeros se relacionó con el consumo de frutas y verduras de acuerdo a los lineamientos.

Los autores advirtieron que los niños con dietas deficientes y otros malestares eran más propensos a abandonar el estudio, por lo cual sus datos no pudieron ser registrados en el seguimiento que se realizó dos años después. Esto complicó las conclusiones precisas sobre los resultados y diferencias de aquellos con dietas menos balanceadas y con otros malestares. Dado que el estudio es mayormente observacional y depende mucho de los reportes realizados por los padres mismos, no es posible definir conclusiones exactas de causa-efecto.

La Dra. Arvidsson dice lo siguiente: “Las asociaciones que identificamos en este estudio deben ser confirmadas en estudios experimentales que incluyan a niños con cuadros clínicos de depresión, ansiedad u otros trastornos de conducta, en vez del bienestar que los padres perciben y reportan.”

Referencia: Journal Reference: Louise Arvidsson, Gabriele Eiben, Monica Hunsberger, Ilse De Bourdeaudhuij, Denes Molnar, Hannah Jilani, Barbara Thumann, Toomas Veidebaum, Paola Russo, Michael Tornatitis, Alba M. Santaliestra-Pasías, Valeria Pala, Lauren Lissner. “Bidirectional associations between psychosocial well-being and adherence to healthy dietary guidelines in European children: prospective findings from the IDEFICS study”. BMC Public Health, 2017; 17.

Link: https://www.sciencedaily.com/releases/2017/12/171213220122.htm

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