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ALIMENTACIÓN COMPLEMENTARIA: RANGOS DE EDAD RECOMENDADOS POR LA EFSA

jul. 20, 2020

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Después de la petición emitida por la Unión Europea, la Comisión Técnica de Nutrición, Nuevos Alimentos y Alérgenos Alimentarios se dio a la tarea de revisar su opinión del 2009 cuando analizaban la edad apropiada para la introducción de alimentos complementarios a los bebés.

Esta edad fue evaluada tomando en cuenta las secuelas en su salud, aspectos nutricionales y desarrollo infantil, y también ha dependido de las características individuales de cada bebé.

Siempre y cuando la comida tenga una consistencia adecuada para su edad, así como la nutrición e higiene apropiadas, no existe evidencia convincente de que exista una edad determinada, de las edades que se analizaron en el estudio (de < 1 a < 6 meses), en la que la introducción de alimentos complementarios a bebés tenga repercusiones negativas o positivas (excepto en aquellos bebés que manifestaron un riesgo de déficit de hierro).

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Por razones nutricionales, la mayoría de los niños necesitan alimentos complementarios alrededor de los 6 meses de edad.

Los niños con riesgo de déficit de hierro (exclusivamente lactantes con madres con índices de hierro bajos, o que cuyo cordón umbilical fue pinzado más de un minuto después de nacer, nacidos antes de tiempo, o nacidos con un tamaño menor al ideal para su edad de gestación) pueden beneficiarse en gran medida de la introducción temprana de alimentos complementarios con hierro.

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Las habilidades que demuestran que los bebés pueden estar listos para consumir alimentos complementarios puede observarse a los 3 o 4 meses de vida, pero más comúnmente entre los 5 y 7 meses.
El hecho de que el bebé en cuestión pueda estar listo para una dieta más diversa antes de los 6 meses de edad, desde la perspectiva de su desarrollo neurológico, no significa que sea una necesidad hacer la transición inmediatamente.

Tampoco hay razón para posponer la introducción a ciertos alimentos potencialmente alérgenos (como huevos, cereales, pescados y maní) una vez que se comienza a ofrecerse alimentos complementarios a los bebés por miedo a desarrollar enfermedades atópicas. En relación con el riesgo de desarrollar padecimientos celiacos, el gluten puede ser introducido junto con otros alimentos complementarios.

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