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La prevención de la obesidad infantil inicia en las generaciones anteriores

jul 07, 2017

La probabilidad de que un niño se convierta en un adulto obeso se determina fundamentalmente incluso antes de que ese niño sea concebido, ya que los investigadores creen que la salud de los padres es clave para atacar la obesidad en las futuras generaciones. En una serie de estudios que aparecieron en The Lancet Diabetes and Endocrinology, los hallazgos apuntan al periodo previo a la concepción como una oportunidad perdida para prevenir la “herencia” de obesidad que los padres pasan a sus hijos.

Con referencia a la oleada de obesidad mundial que va en aumento constante, el equipo de investigadores alegó que es necesario un nuevo acercamiento al problema, así como la necesidad de fomentar en los futuros padres el hecho de que deben mejorar su salud. La idea de transmitir el riesgo de obesidad a las generaciones futuras no es nueva. Existe gran cantidad de evidencia que ha identificado el componente genético de la obesidad y otras enfermedades como la cardiovascular y la diabetes. Hay temor en pasar estas condicionantes al bebé, porque será un niño que crecerá y será un adulto que a su vez, probablemente transmita sus genes defectuosos a la siguiente generación.

De acuerdo con uno de los documentos de esta investigación, la escala del problema ha sido básicamente ignorada, ya que los niños, en apariencia saludables, podrían estar en gran riesgo de obesidad y de enfermedades crónicas posteriormente en la vida.

De lo general a lo particular

En un documento adicional, el profesor Mark Hanson de la Universidad de Southampton visualiza la educación de los futuros padres como elemento clave para paliar el problema.

“El acercamiento es tanto de lo general como a lo particular”, dijo. “Y más importante aún, requiere algo intermedio en donde los jóvenes ayuden a reinventarse. Si en el presente muchos jóvenes aparentan no darle importancia a su salud o la ven como algo no prioritario, tal vez no hayan recibido información clara acerca de lo que pueden hacer para optimizar su salud, para ellos mismos y su descendencia.”

El profersor urgió a los gobiernos a darle prioridad a la salud de los adolescentes en las estrategias nacionales, planes y presupuestos, y se refirió a los compromisos que han hecho los políticos con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y su Estrategia Global para la Salud de las Mujeres, los Niños y los Adolescentes.

“Ayudar hoy a los jóvenes, muchos de los que actualmente están en un camino riesgoso hacia la obesidad, para que adopten estilos de vida saludables no solamente los beneficiará a ellos mismos en el futuro, sino que también podrá salvar a sus propios hijos de padecer obesidad”, dijo. “No hay una solución única-añadir impuestos al azúcar, limitar la publicidad de alimentos poco saludables, etc.-también es necesario atacar el problema desde otros frentes. Ellos son el futuro ¿no merecen una mejor sentencia en la vida que la de la obesidad?

Llamado a las armas mundial

La impactante escala de la obesidad infantil en diversos continentes ha urgido al director general de la OMS a formar una fuerza de tarea dedicada a terminar con este problema.

Este grupo, que le reportaba a la Asamblea de Salud Mundial en mayo de 2016, enfatizó la necesidad de tomar acción, no solo en la infancia sino más temprano en el ciclo de vida, antes y durante el embarazo. Este cambio hacia lo que se debe enfatizar refleja lo que se ha hecho con otras iniciativas globales. En abril, la Asamblea General de las Naciones Unidas urgió a los diferentes gobiernos para que ataquen el sobrepeso así como al bajo peso en los niños menores de cinco años. Como parte de la Iniciativa de la Década de Acción en la Nutrición, las Naciones Unidas expresaron que esta acción es crítica para revertir la carga de enfermedades no comunicables relacionadas con la dieta, en todos los grupos de edad.

Esta iniciativa se liga estrechamente con las Metas del Desarrollo Sustentable (2.2) que tienen como objetivo que en el año 2030 se “terminen todas las formas de desnutrición, incluso alcanzar para 2025 las metas acordadas internacionalmente para evitar el desperdicio y el retraso en el crecimiento o la alimentación en niños menores de cinco años, y afrontar las necesidades nutricionales de las niñas adolescentes, mujeres embarazadas y lactando, así como en los adultos mayores.”

Fuente: The Lancet Diabetes & Endocrinology “Influence of maternal obesity on the long-term health of offspring.”

Autores: Keith Godfrey et al.

Liga: http://www.foodnavigator.com/Science/Preventing-child-obesity-starts-in-the-previous-generation-say-leading-researchers