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El consumo prenatal de frutas incrementa el desarrollo cognitivo del bebé.

Publicado:  lunes, junio 13, 2016

Los beneficios de comer fruta empiezan desde el vientre materno. Un nuevo estudio que usó datos de cerca de 700 niños de Edmonton, demostró que los infantes muestran un mejor desempeño en pruebas de desarrollo cuando sus madres consumieron más fruta durante la gestación.

La mayoría de la gente ha oído el refrán: “diario una manzana es cosa sana”. Es una vieja verdad que conlleva mucho más que manzanas—es bien sabido que comer fruta en general ayuda a reducir el riesgo de una gran variedad de padecimientos, como enfermedad cardiovascular y enfermedad vascular cerebral. Ahora el nuevo estudio muestra los beneficios que da la fruta desde la gestación.

El estudio, publicado en la revista EbioMedicine, encontró que las madres que consumieron más fruta durante el embarazo dieron a luz a niños que se desempeñaron mejor en las pruebas de desarrollo al año de edad. Piush Mandhane, autor senior del estudio y profesor asociado de pediatría en la Facultad de Medicina y Odontología de la Universidad de Alberta, hizo el descubrimiento usando datos del Estudio Canadiense de Salud y Desarrollo Longitudinal Infantil (CHILD por sus siglas en inglés); un estudio nacional de cohortes al nacimiento que involucró a más de 3,500 bebés canadienses y a sus familias. Mandhane dirige el sitio del estudio en Edmonton.

“Queríamos saber si podíamos identificar los factores que afectan el desarrollo cognitivo”, explica Mandhane. “Encontramos que uno de los mayores predictores de desarrollo cognitivo es cuánta fruta consumieron las mamás durante el embarazo. Mientras más fruta consumieron, mayor el desarrollo cognitivo de los bebés”.

En el estudio se examinaron datos de 688 niños de Edmonton, controlados por factores que normalmente afectarían el desarrollo y el aprendizaje de los niños, como los ingresos familiares, la educación de los padres y la edad gestacional del niño.

Usando una escala tradicional de IQ (coeficiente intelectual) como modelo, el IQ promedio es 100 y la desviación estándar es 15; dos tercios de la población caerían entre 85 y 115.

El estudio de Medhane mostró que si las mujeres embarazadas comían seis o siete raciones de fruta o jugo de fruta al día, en promedio sus bebés se ubicaron seis o siete puntos arriba en la escala al año de edad.

“Es una diferencia sustancial—es la mitad de una desviación estándar”, explica Medhane. “Sabemos que mientras más tiempo pasa el bebé en el útero, mayor su desarrollo, y al tener cuando menos una ración adicional de fruta en la dieta materna, provee a su bebé con el mismo beneficio que haber nacido una semana más tarde.”

Para abundar en la investigación, Menhane hizo equipo con Francois Bolduc, un profesor asociado en la Facultad de Medicina y Odontología, división de Neurología Pediátrica, que investiga las bases genéticas de la cognición en humanos y en las moscas de la fruta.

Ambos investigadores creen que combinar datos preclínicos y análisis epidemiológico es un nuevo acercamiento que podría proveer nuevos datos muy útiles para la investigación futura en medicina.

“Las moscas son muy diferentes a los humanos, pero sorprendentemente, tienen el 85% de los genes involucrados en la función cerebral humana, lo que las hace un excelente modelo para estudiar la genética de la memoria” dije Bolduc. “Ser capaces de mejorar la memoria en individuos sin mutación genética es excepcional, así que estamos muy interesados en comprender la correlación que se ve entre el incremento en el consumo prenatal de frutas y mayor capacidad cognitiva.”

De acuerdo con Bolduc, las moscas de la fruta tienen una amplia experiencia en el campo del aprendizaje y la memoria. Ahora se ha descubierto que varios de los genes que son conocidos por ser necesarios para la memoria de las moscas están involucrados en discapacidad intelectual y autismo, según Bolduc y colaboradores. En una serie subsecuente de experimentos, mostró que las moscas nacidas después de ser alimentadas con mayor cantidad de jugo de frutas, tuvieron mejor capacidad de memoria, similar a los resultados mostrados por Mandhane en los niños de un año de edad. Cree que esto sugiere que la función cerebral afectada por la fruta y los mecanismos involucrados se han mantenido a lo largo de la evolución y se conserva entre especies.

Mientras que estos hallazgos son alentadores, Mandhane recomienda ser cautos con el consumo de fruta y no exagerar, ya que las complicaciones usuales como diabetes gestacional y alto peso al nacer—condiciones asociadas con incremento en el consumo de azúcares naturales—no han sido investigadas a profundidad. En cambio, sugiere que las madres gestantes cumplan con la ingesta diaria recomendada de acuerdo a la guía de Alimentación de Canadá y que consulten a sus médicos. Mundhane también dice que continuará su trabajo de investigación en este campo, y que tiene planes de investigar si los beneficios del consumo prenatal de frutas persisten en los niños a lo largo del tiempo. También buscará determinar si la fruta puede influir en el desarrollo infantil relacionado con el funcionamiento ejecutivo—en áreas como la planeación, organización y memoria de trabajo.

Referencia:

Francois V. Bolduc, Amanda Lau, Cory S. Rosenfelt, Steven Langer, Nan Wang, Lisa Smithson, Diana Lefebvre, R. Todd Alexander, Clayton T. Dickson, Liang Li, Allan B. Becker, Padmaja Subbarao, Stuart E. Turvey, Jacqueline Pei, Malcolm R. Sears, Piush J. Mandhane. Cognitive Enhancement in Infants Associated with Increased Maternal Fruit Intake During Pregnancy: Results from a Birth Cohort Study with Validation in an Animal Model. EBioMedicine, 2016;